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El valor de la paz

 

Bienaventurados los que trabajan por la paz

 

 

            Nuestro mundo está dividido en grandes y pequeños hechos de todo tipo. Guerras, violencia terrorista, económica, social.

             El poder puesto al servicio del egoísmo y la supremacía crea barreras insalvables para el diálogo y la solidaridad.

 

            Esto también pasa en las familias, en el corazón mismo del hombre, de cada uno de nosotros.

 

            Trabajar por el valor de la paz implica:

 

 

 

La paz, no significa solo la ausencia de conflicto, implica el vivir de tal modo que los conflictos puedan ser superados en el marco de la convivencia fraterna y respetuosa.

La paz es un espacio de encuentro y un tiempo de relaciones humanas gozosas. Ni es solo ausencia de guerra, ni significa ausencia de conflictos. Convivir en tolerancia y armonía puede suponer un conflicto continuo, pero es positivo en el sentido que es una derrota continuada de la violencia. Las relaciones humanas son siempre conflictivas y la superación pacífica y positiva de estas situaciones es precisamente la forma de convivencia armónica de las distintas culturas, pueblos, religiones, sexos, razas y demás diferencias que puedan servir de excusa para la división, el antagonismo, el odio o la incomprensión. (Manuel Méndez y Pilar Llanderas)

Asumir el desafío del dialogo

 

Asumir el desafió del diálogo en convivencia diaria, tanto las conversaciones ordinarias como en la escuela, el club, etc., implica por parte nuestra:

1. Escuchar al otro
2. Tratar sinceramente de entender su punto de vista
3. Reconocer con humildad y sencillez lo que tenga de verdad
4. Exponer con seguridad su visión personal de las cosas
5. Estar dispuesto a matizarla o cambiarla si fuera necesario.

 

Aceptar al otro: no discriminar

 

“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”, afirmó alguna vez Albert Einstein,

Discriminar viene del latín discrimen, derivado de discernere, separar, dividir Específicamente, podemos decir que  discriminar es dar trato de inferioridad en una colectividad a ciertos miembros de ella, por motivos raciales, religiosos, políticos,  de presencia física, etc." Algunos elementos a tener en cuenta podrían ser:

 

1.       Mejorar el trato Proponer  eliminar los apodos discriminadores que se usan en tu grupo de amigos/as, tu barrio o tu colegio.

2.       Organiza una campaña para que a cada uno lo llamen por el nombre que el gusta.

3.       Evidenciar la discriminación en el lenguaje: Detenerse  a escuchar cómo hablas tú, tus compañeros/as, amigos/as, papá y mamá, profesores/as , e identifica las “frases asesinas”, aquellas que te llamen la atención porque te resultan violentas, burlonas o enjuiciadoras. Realiza un cartel de alerta... Sin darnos cuenta nuestras palabras pueden atropellar la dignidad de otros

4.       Promover la lucha por la tolerancia

 

No ponerse en primer lugar

 

1.       reconocer en el otro a una persona, tan digna como yo

2.       Valorar que podemos pensar diferente y a la vez respetarnos

3.       Generar actitudes de generosidad, solidaridad y convivencia

 

Aprender a resolver pacíficamente los conflictos

 

  1. Atender a la persona del otro: Considerar el problema objetivo. Reconstruir la relación con el otro
  2. Visión ampliada: reconocer y explicitar los intereses y necesidades de las partes.
  3. Generar la mayor cantidad de alternativas posibles para solucionar el conflicto: apertura y posibilidades

4.      Formular el acuerdo con claridad.

 

Actividades

 

Para los más chicos

 

 

Para los jóvenes:

 

            a) Entregar a cada grupo de jóvenes un periódico de la semana y pedirle que detecten en las noticias hechos que atentan contra:

 

            La justicia

            La convivencia fraterna de los pueblos

            La dignidad de los niños

            El medio ambiente

 

            b) que compartan las causas que se ponen en juego para generar estas situaciones

 

            c)Proponerles proyectar esta situación del mundo al micro-mundo del aula , el colegio, los lugares donde se mueven ellos cómo jóvenes y valoren si estas causas también están presentes en sus propias relaciones personales.

 

Para los Jóvenes

 

MENSAJE DE JUAN PABLO II EN EL DIA DE LA PAZ

 

            Los jóvenes habéis empezado a preguntaros: ¿qué podemos hacer por la paz? Vosotros queréis dar soluciones nuevas a viejos problemas y construir juntos una civilización de amor y solidaridad fraterna.

            Los jóvenes no os desentendéis de las necesidades de hoy: tenéis hambre de paz, os duele la injusticia, os rebeláis contra el almacenamiento de armas y la amenaza de la guerra nuclear y sufrís por la cantidad de niños que mueren de hambre. Os preocupa el futuro del medio ambiente y os solidarizais con tantísimos que no pueden disfrutar de los derechos humanos más elementales.

            Jóvenes de todo el mundo que estáis a favor de la paz: Dios ha dado la paz al mundo a través de Jesucristo. La paz de Cristo ha sido derramada en vuestros corazones para compartirla con los demás. Haced camino junto con la paz, la esperanza y la confianza. Vosotros estáis creciendo, y con vosotros crece en el mundo la paz.

 

 

PLEGARIA

ORACIÓN POR LA PAZ

 

 Compuesta por el obispo de Split, venerable Stefano Cupilli, en el año 1700, ante la invasión de los turcos: son todas expresiones sacadas de la Sagrada Escritura.

 

Dame, Señor, la paz tuya.

Jesús, sé para nosotros el Salvador. Esperamos la paz y tenemos la guerra

Jesús, fuente de la gracia, venimos confiados a suplicar la paz para la Iglesia

Jesús, Verbo del Padre, envía la paz en medio de tu pueblo.

Jesús, Hijo de María, Tú eres el hombre de nuestra paz, en quien esperamos.

Jesús, Rey de la Gloria, sea contigo la gloria en el cielo, sea con nosotros la paz en la tierra.

Jesús, Autor de la fe, haz que tengamos paz, ya que fijamos en Ti nuestra mirada.

Jesús, esperanza de los Santos, da la paz a todos los que esperan en Ti.

Jesús, Fuente de amor, con la fuerza de tu Espíritu, crea la paz.

Jesús Misericordioso, conserva pensamientos de paz, no de aflicción.

Jesús, Ayuda nuestra, haz descender como un río la paz sobre la tierra.

Jesús, Fidelísimo, recuerda la alianza de paz pactada con nuestros padres.

Jesús, Perfeccionador de la ley, predispone los corazones de tus fieles a tus mandamientos y crea la paz.

Jesús, Buen Pastor, mira las lágrimas de las madres que, como Raquel, lloran a sus hijos.

Jesús, Maestro sabio, déjanos tu paz y danos la paz.

Jesús, Consolador perfecto, con un signo de Tu bondad hacia nosotros, descorazona a los que han odiado la paz.

Jesús, Nuestro Reposo, haz que tu pueblo experimente el esplendor de la paz.

Jesús, Sol de justicia, da a nuestros días la riqueza de la paz.

Jesús, Redentor del mundo, que no sea derramada la sangre de aquellos a quienes Tú has redimido con Tu Sangre.

Jesús, Luz verdadera, ilumina a los gobernantes de los pueblos para que encuentros el camino de la paz.

Jesús, el Príncipe de la paz, evita la violencia de toda agresión, de toda guerra.

Jesús, Guerrero valiente, cantaremos Tu fortaleza y exaltaremos Tu misericordia.

Jesús, Vencedor de la de la muerte, armoniza en el amor a aquellos que sacias con el único pan celestial.

Jesús, Rey de la paz, bendice a tu pueblo con la paz.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

 

Cuento: un cuento para la paz

 

Paz, y otros valores que se derivan del cuento: FIDELIDAD, CONSTANCIA, FORTALEZA, CONFIANZA.

 

Había una vez una paz pequeña. Una paz débil, tan débil que un poquito de aire le hacía estornudar, y un vientecillo cálido la hacia sudar hasta derretirse. Estaba tan enferma que por cualquier excusa, con o sin razón, surgían guerras. Guerras frías, guerras calientes, guerras de todas las clases.

 

La paz enviaba a sus palomas por todas las partes del mundo, pero las palomas estaban tan débiles como la paz. Algunas se quedaban a medio camino, agotadas por el esfuerzo; otras se veían atacadas por los halcones de la guerra; las menos llegaba a su destino, pero tenían un aspecto tan deplorable que todos se burlaban de ellas. ¡Pobre paz y pobres palomas!

 

Los médicos le hicieron un chequeo a la paz.

 

 

Y la armaron hasta los dientes. Todo ello, en lugar de fortalecer la paz, trajo más miedo, más odios, más enemistades y, en consecuencia, más guerras. Y es que las armas no le van a la paz ni a sus palomas, que no han llevado otra cosa que un brote de olivo en el pico.

 

La paz estaba cada día más enferma, y mucha gente pensó que se moriría. El cielo se cubrió de halcones, y las palomas no se atrevían a salir. Más tarde llegaron otros médicos que decían:

 

 

Entonces la paz fue recuperándose y, con ella, las palomas. Ya no se cansaban de volar y, muy valientes, se enfrentaban a los halcones y llegaban a su destino, donde eran respetadas y nadie se burlaba de ellas. Las guerras se acabaron, y desde entonces no hubo guerras frías ni calientes ni de ninguna clase. En el cielo tan sólo se veía volar palomas.

 

 

 

Plegaria

ORACION POR LA PAZ

 

Compuesta por el obispo de Split, venerable Stefano Cupilli, en el año 1700, ante la invasión de los turcos: son todas expresiones sacadas de la Sagrada Escritura.

 

Danos Señor, la paz tuya.
Jesús, sé para nosotros el Salvador. Esperamos la paz y tenemos la guerra.
Jesús, fuente de gracia, venimos confiados a suplicar la paz para la Iglesia
Jesús, Verbo del Padre, envía la paz en medio de tu pueblo.
Jesús, Hijo de María, Tú eres el hombre de nuestra paz, en quien esperamos.
Jesús, Rey de la Gloria, sea contigo la gloria en el cielo, sea con nosotros la paz en la tierra.
Jesús, Autor de la fe, has que tengamos la paz, ya que fijamos en Ti nuestra mirada.
Jesús, Esperanza de los Santos, da la paz a todos los que esperan en Ti.
Jesús, Fuente de amor, con la fuerza de tu Espíritu, crea la paz.
Jesús Misericordioso, conserva pensamientos de paz, no de aflicción.
Jesús, Ayuda nuestra, has descender como un río la paz sobre la tierra.
Jesús Fidelísimo, recuerda la alianza de paz pactada con nuestros padres.
Jesús, Perfeccionador de la ley, predispone los corazones de tus fieles a tus mandamientos y crea la paz.
Jesús, Buen Pastor, mira las lágrimas de las madres que, como Raquel, lloran a sus hijos.
Jesús, Maestro sabio, déjanos tu paz y danos la paz
Jesús, Consolador perfecto, con un signo de Tu bondad hacia nosotros, descorazona a los que han odiado la paz.
Jesús, Nuestro Reposo, has que tu pueblo experimente el esplendor de la paz.
Jesús, Sol de justicia, da a nuestros días la riqueza de la paz
Jesús, Redentor del mundo, que no sea derramada la sangre de aquellos a quienes Tú has redimido con tu Sangre
Jesús, Luz verdadera, ilumina a los gobernantes de los pueblos para que encuentren el camino de la paz.
Jesús, Príncipe de la paz, evita la violencia de toda agresión, de toda guerra.
Jesús, Guerrero valiente, cantaremos Tu fortaleza y exaltaremos tu Misericordia.
Jesús, Vencedor de la muerte, armoniza en el amor a aquellos que sacias con el único pan celestial.
Jesús, Rey de la Paz, bendice a tu pueblo con la paz.
María, Reina de la paz, .ruega por nosotros.