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Pluralismo Religioso y Ateísmo

Vivimos la época de la Democracia, época de los pluralismos religioso, social, político... etc. En Una Democracia de plena libertad, ningún grupo ha de imponerse sobre otros.

Dentro de nuestro mundo, ni el ateísmo, ni ninguna otra ideología religiosa, filosófica, han de imponerse por medio de la intransigencia, trasgrediendo la libertad.

Se escucha que en la Vieja Europa, el ateísmo se impone de manera prepotente usando los medios de comunicación y el poder político sobre la religión.

Una sociedad madura, convive democráticamente en un clima de respeto todas las ideologías sin imponerse. Por eso todos tienen derecho de opinar, de optar en esta democracia, con plena libertad a tener la postura que le convenga, pero dentro del clima del respeto y la convivencia humana.

El Ateo maduro, ha tomado esa posición reconociendo el valor del respeto, de la responsabilidad y de la Libertad. Las posturas religiosas son muy respetables en el marco de la democracia y respetan sin perturbar el orden social de la comunidad.

La Comunidad es necesaria para que exista la Democracia. Sin comunidad hay anarquía, caos, decadencia. Sólo en la Comunidad pueden convivir los individuos que no son iguales en caracteres y opiniones, pero en un clima de diálogo y respeto, ejercen su libertad, don precioso que nadie debe pisotear.

Todos tenemos derecho a expresar y manifestar nuestra fe, nuestras creencia o increencias, sin ofender la tranquilidad de los vecinos. El derecho a la Paz y tranquilidad públicas es un derecho irrenunciable. Podemos manifestar nuestros símbolos públicamente o privadamente, respetando y sin ofender a los demás.

Todos somos hijos de Dios, si es que somos creyentes.

Todos somos de la misma naturaleza, si es que somos increyentes o Ateos, por lo tanto nos asiste el deber de cuidar la naturaleza de todo ser desde el inicio de su existencia, si es que somos ateos.

Y si somos creyentes, todos hemos sido creados por Dios, por lo tanto debemos respetar a nuestros semejantes.

Y si somos cristianos, nos acompaña el mandamiento imperativo de Cristo de amar a Dios, a nuestro próximo, sea amigo o enemigo y dar nuestra vida..